sábado, 1 de noviembre de 2008

Matar a un ruiseñor

Ayer tenía ganas de ver cine clásico y me agencié "To kill a mockinbird" en V.O.S. o como se dice en cristiano "Matar a un ruiseñor". Siempre recurro a éste cine cuando busco que una pelicula me emocione. Que me provoque sentimientos y despierte mis sentidos. No he leido el libro en el que está basado la pelicula, pero por lo visto es una de las buenas adaptaciones que se han realizado a lo largo de la historia del cine.

Gregory Peck de matrícula como Atticus Finch, un abogado viudo que pretende educar a sus hijos con la cordura y la sensatez como bandera y la tolerancia y el saber estar como telón de fondo de una historia de racismo en la época de la Gran Depresión Estadounidense, sobre los años 20-30 del siglo XX (situación semejante a la desconfianza actual del sistema bursátil, dicho sea de paso). La pelicula se rodó durante la década de los 60, donde todavía había atisbos de racismo en EEUU y en la misma década en que se asesinó a Martin Luther King (aunque hoy en día aún los hay...incluso en España...pero bueno, no a éstos términos).
Atticus es una persona honorable, cuya educación le hace ayudar a los que no pueden hacerlo por sus propios medios y, que en vez de ponerle trabas, les ayuda a levantarse y seguir.

Además de que pertenece a uno de los géneros cinéfilos que me gustan mucho, juicios y abogados, disfrutar hoy día de una pelicula como "Matar a un ruiseñor" es tener la seguridad que no has perdido dos horas viendo cine. Es volver al pasado cuando podías jugar en la calle, solo con tus amigos. Es, para mi propia creencia personal, tener delante a un personaje al cual querer parecerme.

Nota: 8,5/10

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